TEATRO: Te pillé, Caperucita

¡Te pillé,. Caperucita!, de  Carles Cano
Editorial Bruño, Edición 22º, 2016
Premio  Lazarillo   1994, Premio Samaruc 1996

Carles Cano nació en Valencia, en 1957 (el año de la gran riada), y segura­ mente por eso su horóscopo es de agua: Piscis.
Licenciado en Filología Valenciana, ha trabajado de carpintero, tallista, camarero, profesor de baile, locutor y guionista de radio y televisión y profesor de instituto. ¡Y todavía hay muchas cosas que le gustaría hacer!
Le encanta el cine, hacer cosas nuevas, tener un montón de proyectos, la gente simpática y las morcillas de cebolla.
Ha viajado un poco, ha leído bastante, ha publicado algunos libros y, sobre todo, ha contado muchos cuentos.

PERSONAJES
(Por orden de aparición.)
ANCIANO
DIRECTORA
LOBO
CAPERUCITA
GUARDIA
ABUELITA
PRÍNCIPE
BLANCANIEVES
GATO CON BOTAS
FRANKIE,
CERDO
CENICIENTA
DRÁCULA

PRÓLOGO

(El viejo narrador cruza el escenario y se detiene en medio. La iluminación es pobre y cálida.
El anciano mira al público, haciéndose visera con la mano. Más que ver a los espectadores, los adivina, y se dirige a ellos.
Habla pausadamente, en un tono cautivador Sostiene entre sus manos un grueso libro donde están guardados todos los cuentos.)

ANCIANO.-¡Ah, estáis ahí! ¡Bienvenidos! Me hallo aquí para contaros las historias más hermosas que jamás se hayan escrito. (Acaricia el libro con mucha delicadeza.) Todas comienzan con palabras mágicas que abren las puertas de la fantasía: «Érase una vez...», «Cuentan que hace siglos...», «En un tiempo lejano, cuando los animales hablaban ...» (Pausa.) Muchas tienen lugar en bosques misteriosos o en países de fábula, y tratan de un lobo y una niña que llevaba una caperucita roja, y de tres cerditos cuyas personalidades eran muy diferentes, y de un gato muy despierto que con sólo un par de botas y un saco consiguió fama y fortuna para su amo, y de una chica, la más bella que os podáis imaginar, que fue envenenada por su envidiosa madrastra con una manzana, y de otra cuyos pies eran tan diminutos que sólo a ella le cupo el zapato de cristal, y... (Entra una joven vestida con desenfado y le interrumpe.)
DIRECTORA.-  ...Y ya vale... Esas historias ya nos las sabemos. (Dice con tono de fastidio.)

ANCIANO.- Y tú, ¿quién eres?

DIRECTORA.-  Soy la directora de «Tele ¡Clinc!», y nosotros hemos realizado una versión de esos personajes tan clásicos y conocidos adaptada a los tiempos modernos. Pero venga, venga conmigo y le enseñaré lo que hemos hecho.
 (Salen de escena, se oscurece el escenario y comienza la acción.)

ACTO ÚNICO
ESCENA 1
(El escenario está a oscuras, se oye una máquina de afilar, vemos cómo aparece la luna y al mismo tiempo se ilumina la escena. En el centro del bosque, el lobo está afilando sus terribles zarpas metálicas, lo que provoca una lluvia de chispas. Se mira y remira las uñas, y después se las repasa con una lima. En ese momento, a lo lejos, comienza a escucharse una canción. Se oye cada vez más cerca.)

OFF- Tú lo que quieres es que me coma el tigre, que me coma el tigre, mi carne es morenaaaa... Tú lo que quieres es que me coma el tigre, que me coma el tigre, mi carne está buenaaaa...

LOBO .-           (Escucha con atención y mira el reloj , nervioso.) ¡Ya está aquí! ¡Qué puntual!

(Lo recoge todo y se esconde entre los árboles . Entra Caperucita cantando y bailando con paso saltarín. De repente aparece el lobo, simulando un encuentro casual y sosteniendo entre los dientes, distraídamente, una ramita de tomillo.)

LOBO.-¡Ah ! ¡Hola, Caperucita ! ¿Cómo tú por aqu í?

CAPERUCITA.- ¡Yo por aquí, tú por este (( lao)) y en el mar ruge el  bacalao! (Sigue minando alrededor el lobo .)

LOB0 .- ¡Qué poética estás hoy...!¿Se puede saber adónde vas?

CAPERUCIT A.- (Separa, con cara de fastidio.) ¡Qué pesado! ¡A ver si te lo aprendes de una vez! Todos los días la misma pregunta ... ¿Pues adónde voy a ir? ¡A casa de la abuelita, a llevarle unas cositas! (dice con retintín).

LOBO.- ¡Ah... sí, sí...! ¡Je, je, je...! Es que soy un poquito despistado, ¿sabes? Y... ¿qué llevas en esa cestita?

CAPERUCITA.- ¡Y dale, cabezón! Llevo lo mismo de siempre: unas longanizas, morcillas, unos cuantos ajos tiernos y... eso.

LOBO.- (intrigado.) ¿Eso...? ¿Qué es eso?

CAPERUCITA.- (Pícara) Acércate y lo verás.
(El lobo se acerca y agacha la cabeza, momento que Caperucita aprovecha para sacar uno de esos martillos de feria y asestarle tres o cuatro golpes. El lobo cae a tierra espectacularmente: ¡TOING ! ¡TOING! ¡TO!NG!)

CAPERUCITA.-« Eso» es una cosita para mi defensa personal, que no están los tiempos como para ir sola e indefensa por el bosque. ¿No creéis? (al público).

(Un guardia aparece de un salto por detrás de un árbol, con una libreta y un bolígrafo en la mano.)

GUARDIA.- ¡Ajá ! ¡Por fin te pillé, Caperucita!' ¡Y con las manos en la maza!

CAPERUCITA.- Es un martillo.

GUARDIA - Me da igual; pertenece a la misma familia de objetos contundentes, y estabas utilizándolo con (apunta muy rápida y exageradamente) nocturnidad, alevosía y reiteración sobre una especie protegida, un auténtico canis lupus.

CAPERUCITA.-¿Especie protegida esto? ¿Este trasto? ¡Pero si es peor que un dolor de muelas!

GUARDIA.-(Apuntando en la libreta.) ¡Ajá!, y además con el agravante de escarnio, burla e insulto.

LOBO .-(incorporándose, medio mareado.) Eso, señor guardia... ¡Póngale todos los agravantes que pueda a esta salvaje!

GUARDIA.- Usted cállese, que yo me apaño muy bien solito. Pero, pero... ¡qué veo! (Le quita el tomillo de la boca.) ¡Hombre, mira qué bien!, arrancando del bosque el tomillo, que se encuentra bajo una protección superespecial ... ¡Se le va a caer el rabo, señor lobo!  ¡A ver, las manos!
(Los dos extienden las manos y el guardia se las ata con la ristra de morcillas que lleva Caperucita.) Y esto lo tiraremos, no vaya a ser que a la señorita le entren ganas de cascar almendras otra vez. (Tira el martillo en medio del escenario.)
¡Venga! ¡Adelante, adelante! (Salen de escena y enseguida aparece la abuelita por el otro lado,
gritando.)

ABUELITA.-¡ Eh, eheheee !
Pero esto, esto...¡Esto es una vergüenza! ¿Y a mí, a mí... a mí quién me come entonces, ¿eh? (Se vuelve hacia el público.) Pero no me contestéis ahora... ¡Hacedlo después de la publicidad!

(Sale corriendo hacia el lado por el que han desaparecido todos y se oscurece la escena. Aparece la publicidad.)